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EL FLAGELO

 

La flagelación era un castigo, que en violencia, se podía equiparar a la propia crucifixión.

Según la ley judía, se permitían dar 40 azotes como máximo, siendo el verdugo sometido al mismo castigo en caso de sobrepasar dicho número. Motivo por el cual acostumbraban a dar 39 azotes, de modo que si fallaban en la cuenta por uno, permanecían dentro de los márgenes permitidos por la ley.

El "flagrum" (flagelo), era el instrumento con el que se realizaba la tortura. Se componía de un mango de madera al que se le ataban cuatro o cinco correas de piel y/o cuero, a lo largo de las cuales se incrustaban unos huesecillos de carnero, (cuya misión era introducirse en la piel del torturado en cada golpe para ser arrancada en el retroceso del movimiento), y unas bolas de hierro del tamaño de una canica, (que podían llegar a fracturar huesos).

Sin embargo, los estudios realizados sobre las marcas de las heridas que se observan en la Sábana Santa, desvelan que fueron dos (uno a cada lado) los verdugos que propinaron a Cristo un total de 120 golpes con un flagelo cuyas terminaciones estaban compuestas únicamente por bolas.

La conclusión que podemos obtener de este resultado es que, tal y como dicen los Evangelios, la flagelación del Señor fue un castigo en sí mismo, ejecutado en un momento donde su crucifixión no estaba decidida; a pesar que la magnitud e intensidad de los golpes podrían haber anticipado su muerte.

Flagelo

   

Última actualización el Viernes, 22 Marzo 2013 15:19

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