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LA COLUMNA


Durante la flagelación, Cristo fue atado de muñecas a la columna del Pretorio de Jerusalén.

Se piensa que la columna podía tener una altura aproximada de un metro, con el fin de forzar a los condenados a que permanecieran encorvados mientras eran flagelados. De este modo, conseguían un doble efecto:

Por un lado, al mantener el cuerpo en dicha posición, la piel de la espalda se tensa, volviéndose más sensible y siendo los golpes más dolorosos.

Por otro, los verdugos podían golpear mucho más fuerte. Hay que tener en cuenta que el golpe sería más potente si el brazo del verdugo trazaba un movimiento vertical de arriba hacia abajo. Para hacernos una idea de la situación, podemos comparar la mecánica de sus movimientos con la técnica empleada por los tenistas para golpear la pelota.

El principal fragmento de columna que se conserva es de unos 50 centímetros y se venera en la capilla franciscana de la Basílica del Santo Sepulcro de Jerusalén.

Columna

Última actualización el Viernes, 22 Marzo 2013 15:20

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